El interior es acogedor y romántico, con los típicos detalles “balineses” como los techos de madera de sabina original y los suelos de terracota. La gran cama con dosel y mosquitera es el objeto de todas las miradas. Tras dormir maravillosamente, nada mejor que relajarse en una terraza privada con una taza de café matutina.

(Estancia mínima de 2 noches)